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"Así que esta es la cabina de conducción del AGV, el tren que desarrolla Alstom desde 2001 y sin la ayuda de la SNCF. Mmmmm. No parece gran cosa, y el panel central... ¿es minimalista, cutre, o simplemente se han olvidado de montarlo? Casi diría que el marcador de velocidad es de mentira. Y esa pantalla, ¿se mueve o es una pegatina?". Estos bien podrían haber sido los pensamientos del presidente de la república francesa, Nicolas Sarkozy, cuando se puso simbólicamente a los mandos del nuevo tren de Alstom, el AGV, en una presentación tremendamente fría (¿alguien lo vio moverse?) y que parecía calcada a las del avión Airbus A380. El vehículo de tracción distribuida, que la SNCF no se va a dar demasiada prisa en comprar, cuenta de momento con un único cliente: una operadora virtualmente inexistente y que aún no tiene licencia, la italiana NTV. En una industria que parece haber alcanzado la madurez tecnológica, Alstom apuesta por la eficiencia energética y por una elevación de la velocidad comercial (los 360 km/h), para luchar en el mercado con un producto que supone mejor que el de sus competidores, cada vez más numerosos. Y que cada vez fabrican más barato. +info: Alstom suministrará 25 ramas de AGV a Nuovo Trasporto Viaggiatori · El copy-paste aplicado al diseño industrial
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